José Antonio

Chabuca Granda

Leído por Emilia Drago

Por una vereda viene
cabalgando José Antonio,
se viene desde El Barranco
a ver la flor de amancaes;
en un berebere criollo
va a lo largo del camino,
con jipijapa, pañuelo
y poncho blanco de lino.

Mientras corre la mañana
su recuerdo juguetea
y con alegre retozo
el caballo pajarea;
fina garúa de junio
le besa las dos mejillas
y cuatro cascos cantando,
van camino de Amancaes.

¡Qué hermoso que es mi chalán!
Cuán elegante y garboso
sujeta la fina rienda de seda
que es blanca y roja;
qué dulce gobierna el freno
con sólo cinta de seda
al dar un quiebro gracioso
al criollo berebere.

Tú mi tierra que eres blanda,
le diste ese extraño andar
enseñándole el amblar
del paso llano gateado.
Siente cómo le quitaste
durezas del bere-bere
que allá en su tierra de origen,
arenas le hacían daño.
Fina cadencia en el anca,
brillante seda en las crines,
y el nervio tierno y alerta
para el deseo del amo;
ya no levanta las manos
para luchar con la arena…
quedó plasmado en el tiempo
su andar de paso peruano.

¡Qué hermoso que es mi chalán!
Cuán elegante y garboso
sujeta la fina rienda de seda
que es blanca y roja;
qué dulce gobierna el freno
con sólo cinta de seda
al dar un quiebro gracioso
al criollo berebere.

José Antonio, José Antonio…
¿Por qué me dejaste aquí?
Cuando te vuelva a encontrar…
que sea junio… y garúe;
me acurrucaré a tu espalda,
bajo tu poncho de lino,
y en las cintas del sombrero
quiero ver los amancaes
que recoja para ti,
cuando a la grupa me lleves
de ese tu sueño logrado,
de tu caballo de paso…
¡Aquel del paso peruano!

Del libro José Antonio (1957)

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