Carlos Germán Belli

Modernidad y discreción

Mario Vargas Llosa lo ha catalogado como una “figura medular en la poesía hispanoamericana contemporánea”. Nuestro Nobel resalta en Carlos Germán Belli la modernidad de su lenguaje, un rasgo que paradójicamente nace de un profundo conocimiento de los clásicos por parte del poeta. La calidad de la poesía peruana tiene en Belli uno de sus mayores exponentes pues además de los rasgos reseñados por Vargas Llosa, Belli mantiene un finísimo humor negro que emparenta a Quevedo con los autores modernos más afilados.

Belli como muchos otros hombres de letras pasó también por el temor familiar ante su vocación. A pesar que su padre era “pintor de domingos” y su madre leía febrilmente a Giacomo Leopardi y a Rubén Darío, cuando Carlos Germán expresó su deseo de dedicarse a la poesía, ambos – farmacéuticos de profesión- sufrieron, se angustiaron, el mundo de ese entonces asociaba más que hoy al poeta con la vida sombría del exceso, la bohemia y la miseria económica. Belli, sin embargo, persistió en una poesía de primer nivel y en una vida ciertamente discreta. Para tener presente a Belli y su poesía, es imprescindible conocer su poemario ¡Oh hada cibernética! (1962), punto de inflexión de una obra de marcada sensualidad.

Carlos Germán Belli

Lima, 15 de setiembre de 1927