Martín Adán (Rafael de la Fuente)

Rafael de la Fuente: a. m.,
Martín Adán: p. m.

En los años cincuenta era habitual ver en el Jirón de la Unión a este hombre pequeño, vestido en verano e invierno con un grueso abrigo negro, anteojos redondos, con algo de Charlot y una expresión permanente de ironía, la misma que con maestría logró registrar el fotógrafo español Baldomero Pestana, autor de los retratos emblemáticos del poeta. Era Martín Adán, nacido Rafael de la Fuente Benavides, a quien el inevitable cliché define como un hijo de una oligarquía venida a menos, pacasmayina y limeña.

A su paso por las calles del centro de Lima era abordado por amigos y gente de a pie que lo admiraba desde que, a los veinte años de edad, publicara La casa de cartón. Esos diálogos pasajeros en ruta hacia el antiguo café Huérfanos muy próximo a la librería de Juan Mejía Baca, donde de la Fuente se reunía con personajes como Luis Alberto Sánchez y Porras Barrenechea, eran ocasiones para que el poeta ejercitara su ironía de cuchillo, esa fina manera de burlarse del otro sin que este se diera cuenta, la expresión de un escepticismo radical frente a la especie humana. Rafael de la Fuente Benavides lo era hasta el mediodía. Luego de beber la primera de las infinitas copas del resto del día, el personaje se transformaba en Martín Adán, la combinación que no cuaja entre el grotesco simio (Martín es un nombre habitual de los monos tomados como mascota) y el hombre primigenio, puro. Sobrenombre sugerido por José Carlos Mariátegui.

La marginalidad de Martín Adán lo colocaba en un lugar desde el cual observaba con sorna la vida social limeña, lo que le ha valido el registro de una serie de anécdotas sabrosas. En 1946 se le otorgó el premio Fomento a la Cultura por su poemario Travesía de Extramares. Cuando se rumoreaba que él sería el destinatario del importante reconocimiento público, jironeaba como era habitual en él cuando se le acerca otro poeta, amante de la figuración y el halago. Fue así que, lleno de entusiasmo, éste le preguntó a quien todavía era Rafael de la Fuente, “Maestro, ¿es cierto que lo van a honrar con el premio Fomento a la Cultura?” a lo cual el poeta, ligeramente estrábico, le respondió: “No sé, es que últimamente me está pasando de todo”.

Martín Adán (Rafael de la Fuente)

Lima, 27 de octubre de 1908 – 29 de enero de 1983