Rodolfo Hinostroza

Con el destino en el bolsillo

Fue el poeta César Calvo quien, en pleno patio de Letras de San Marcos, espetó al joven estudiante de medicina que dudaba sobre si dedicarse a la poesía: “ser poeta es ponerse en manos del destino”. Rodolfo Hinostroza hizo caso al mensaje del oráculo y tomó el rumbo que lo convocaba. Pocos años más tarde publicaría Consejero del lobo, poemario poderoso y coherente que le haría un lugar destacado entre los poetas de su generación. Consejero… celebró en 2015 su medio siglo de publicación.

El destino ha puesto en el camino de Hinostroza múltiples desafíos creativos. Astrólogo, es autor de un tratado que devino referente para quienes estudian las cartas astrales en Europa. Rodolfo Hinostroza fue pionero en cuanto al estudio y la promoción de la culinaria peruana. Él bautiza como “cocina nikkei” la fusión de la gastronomía nacional con la japonesa, y es autor de un libro fundacional, Primicias de la cocina peruana. Reside en Europa desde 1968 a 1984, donde alterna con artistas reconocidos por su papel en las vanguardias del momento. A la vez, continúa explorando su propio lenguaje poético. Con el tiempo su escritura se distribuiría en géneros diversos: además de la poesía ha escrito cuentos, novelas, ensayos, obras de teatro, guiones, crónicas, guías de viaje, artículos periodísticos. Otra faceta del destino lo lleva al diván de un psicoanalista y producto de la experiencia es un libro inclasificable titulado Aprendizaje de la limpieza.

En 1962 llega a la capital cubana con Javier Heraud, Mario Razzetto y otros poetas peruanos que aspiraban a formarse en la Universidad de La Habana, la que, en promesas de Haydeé Santamaría, habría de ser “la Harvard de América Latina”. Al darse cuenta de que las becas ofrecidas habían sido una fantasía comienza a tomar distancia frente al movimiento cubano, a la guerrilla y al poder establecido, al que percibe como retórico y vacío. Ese mismo año, la crisis de los misiles soviéticos sembrados en la isla lo harían tomar una posición decididamente crítica frente al castrismo, lo que le valió la deportación.

El destino puede aparecer como un prisma y en el caso de Hinostroza, las distintas facetas creativas se muestran como derivaciones de una convicción poética que subraya la experiencia vital, la emoción por el dominio del lenguaje y la independencia respecto a clichés y clasificaciones previas.

Rodolfo Hinostroza

Lima, 27 de octubre de 1941 - Lima, 1 de noviembre de 2016