Pablo Neruda

Alrededor de una mesa feliz

En la novela Travesuras de la niña mala, de Mario Vargas Llosa, el protagonista Ricardo Somocurcio cuenta que una vez vio a Pablo Neruda en el restaurante Allard de París atacando un plato con dos cucharas, una en cada mano.  En realidad, fue el propio Vargas Llosa quien vio al poeta chileno devorar un tradicional y copioso cassoulet con un hambre duplicado.

Neruda, el poeta infinito, tenía un apetito voraz del que dejó registró en tantos poemas como platos de caldillo de congrio –uno de sus favoritos- se tomó en la vida. De su amor por la gastronomía ha dejado constancia en sus odas al pan, el maíz, la cebolla, el tomate y hasta a las papas fritas: 

Chisporrotea / en el aceite / hirviendo / la alegría /del mundo: / las papas / fritas / entran / en la sartén /como nevadas / plumas / de cisne matutino / y salen /semidoradas por el crepitante ámbar de las olivas.

Su afición por la comida también encontró un lugar en el discurso que ofreció al recibir el premio Nobel en 1971, en donde compara al buen poeta con un panadero:

A menudo expresé que el mejor poeta es el hombre que nos entrega el pan de cada día: el panadero más próximo, que no se cree Dios. Él cumple su majestuosa y humilde faena de amasar, meter al horno, dorar y entregar el pan de cada día, con una obligación comunitaria”.

En su libro de memorias, Confieso que he vivido (1974), Neruda deja constancia de su voracidad: “Yo sigo trabajando con los materiales que tengo y que soy. Soy omnívoro de seres, libros, acontecimientos y batallas. Me comería toda la tierra. Me bebería todo el mar”.

En su vasta obra también se puede encontrar un libro que da buena cuenta de su amor por la gastronomía. Se trata de un libro de viajes, poesía, amistad y buena mesa que escribió al alimón con el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias. Comiendo en Hungría (1969) es el recorrido de dos amigos que celebran el vino, la páprika y el pörkölt a orillas del Danubio.

En el prólogo del libro, Neruda firma una frase que, definitivamente, se convirtió en su leitmotiv:

“Busquemos en el mundo la mesa feliz”.  Que así sea.

Pablo Neruda

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (Parral, 12 de julio de 1904 - Santiago de Chile, 23 de septiembre de 1973)

Poemas

Miguel Humberto Aguirre